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Creando el desarrollo económico

La ruina de nuestra economía actual no es un accidente. Es el resultado de las políticas fiscales funestas de George Bush y Chris Shays; que nos han endeudado con todo el mundo, removiendo al árbitro de la cancha en un momento de peligro financiero. Nosotros revitalizaremos la economía a través de la restauración de la confianza en nuestra infraestructura financiera: nuestros bancos, nuestros mercados de capitales y nuestros consumidores. Nosotros debemos establecer políticas de recaudación de impuestos y crear la infraestructura necesaria; para fomentar puestos de trabajo en nuestro país y no en el extranjero. Debemos asegurarnos que el gobierno prevenga los abusos cometidos por las compañías hipotecarias, como en la reciente crisis de los préstamos de interés exorbitante. A la larga, nuestra economía florecerá al crear puestos de trabajo para todos los estadounidenses. Esto se conseguirá cuando ahorremos e invertamos más, y cuando nutramos nuestra capacidad de innovar, a través de mercados estables y de un excelente sistema educativo.

Trabajando para conseguir un seguro médico universal

Nuestro sistema de salud presta servicios a pocos y a un precio altísimo. Es una inmoralidad que 47 millones de estadounidenses no tengan seguro médico y que vivan al borde de la catástrofe. Por otro lado, millones de personas pagan por seguros de salud privados, que son complicados y confusos. Nuestros negocios no pueden competir debido al aumento prohibitivo de los costos de salud.

Yo trabajaré sin descanso en el congreso, para conseguir la reforma del sistema de salud que cubra a todos los estadounidenses y reduzca los costos. Nosotros conseguiremos el primer objetivo creando un plan básico de salud que cubra a todos, con subsidios para los que no puedan pagar. Alcanzaremos el segundo objetivo cambiando el énfasis en la curación de enfermedades, por la prevención y vida saludable; practicando una medicina responsable y consolidando la tecnología y la administración de salud, para así reducir los costos excesivos.

Asegurando que todos nuestros hijos alcancen su máximo potencial

En mi condición de graduado de un buen colegio público, yo sé por experiencia propia que una buena educación pública puede ofrecer toda clase de posibilidades. Una vigorosa educación pública es el cimiento de nuestra democracia y de la competitividad de los Estados Unidos en la economía mundial. Además, la educación pública instila la idea de comunidad que nos define como nación. Ahora es el momento de comprometernos a educar a cada niño o niña estadounidense, para que alcance su máximo potencial. Nosotros sabemos lo que funciona: clases pequeñas, intervención directa para ayudar a los niños en crisis, pasar más tiempo en la escuela, directores de primera categoría, mayor flexibilidad y autonomía para los maestros y participación activa de los padres. Nosotros hemos comprobado reiteradamente que estas ideas funcionan. Es hora que el gobierno de Washington pare de dar leyes educativas sin los fondos necesarios y que no continúe con sus planes de privatizar la educación pública. Al contrario, el gobierno federal debe invertir en las iniciativas que funcionen.

Reformando nuestra política de inmigración

Nuestra política de inmigración disfuncional es una vergüenza y el Congreso debe actuar rápidamente, para conseguir una reforma completa. Nuestras fronteras no son seguras y tenemos alrededor de 12 millones de trabajadores sin papeles, que viven en las sombras. El Congreso debe actuar para asegurar nuestras fronteras, no solo aumentando la vigilancia, sino comprometiéndose a apoyar el vigoroso desarrollo económico de la América Latina. También debemos multar a los empleadores que violen nuestras leyes de inmigración y trabajo, porque socavan las condiciones de trabajo de todos los estadounidenses. Mientras haya un puesto de trabajo en nuestro país la gente desesperada por mejorar su condición económica, cruzará ilegalmente nuestras fronteras.

La reforma completa de nuestra política de inmigración debe incluir una estrategia práctica y humana que favorezca a los 12 millones de inmigrantes indocumentados; que entraron sin papeles a nuestro país o que se quedaron luego de la expiración de sus visas. La vía más factible para motivar que los trabajadores sin papeles salgan de las sombras; es ofreciendo un camino viable para los que obedecen las leyes, trabajan duro y pagan sus impuestos. Los inmigrantes respetuosos de las leyes, trabajadores y que contribuyen con sus impuestos deberían pagar una multa; y ser admitidos en la cola para convertirse en ciudadanos estadounidenses.

Yo de ninguna manera estoy de acuerdo con la "solución" propuesta por Chris Shays, para resolver nuestra crisis de inmigración: el llamado programa de la "tarjeta azul". Este programa es una mezcla de las peores opciones. Otorga amnistía a los extranjeros indocumentados; pero crea una permanente subclase de trabajadores inmigrantes, que no tendrá derecho a la ciudadanía y que será marginada permanentemente de nuestra sociedad. Los padres de la independencia de los Estados Unidos no fundaron un país dividido entre ciudadanos de primera clase y ciudadanos de segunda clase.

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